De repente aparece, otro, pides, soplas, deseas 'que este sea el bueno'. Por favor que vuelvan a desordenarme el corazón y las ideas. Joder, que sea uno de esos que cumple el 'siempre'.
Si algo tengo que reconocer, es que hace tiempo que no te busco en la luna y ¡qué pena!, seguro que echa de menos vernos enredados entre sábanas. Ya no pido estar a la altura de tus labios ni una vez más. Por lo menos el último beso, no lo era. ¿Y qué último mejor sabor de boca qué tú?
Pido, soplo, deseo 'que no acabemos en guerra, que acabemos haciendo el amor'... ¡QUE EL SIGUIENTE CUMPLA EL SIEMPRE' Que me inspire tanto que en sus ojos solo vea versos.
Mientras tanto, que siga ahí a mi izquierda, mi música, te debo y te doy mi vida. Y la fe que la llevo tatuada en la piel y en el alma, yo que creo en todo y en todos, y tú que ni siquiera crees en ti.
Si nos ponemos a reconocer verdades, igual unos cuantos cubatas si que te salvan y que sí, que todos somos un poco adictos a la contradicción, al querer y no querer. ¿Y qué si me contradigo? para eso es mío lo que escribo -No te acuerdas, pero tú también me pertenecías un poquito-. Me mata no pensarte, olvidarte.
En qué momento se me acabaron las ganas de portales, de buses y estaciones. En qué puto momento empecé a tener más ganas de nada que de ti.
Te darás cuenta de que vivir no es lo mismo que sobrevivir. Te darás cuenta que nos has cambiado a mí y a la cordura por un poco de locura, sin darte cuenta de que amar bien es cosa de locos.
Algún día entenderás que la edad se mide en años, cuando se debería medir en hostias y caídas.
En fin, ¿Cuándo te darás cuenta de que las casualidades no existen y que lo de 'todo pasa por algo' no funciona si eres tú quien hace la acción?
Que mis ganas solo hablaban de ti, y ahora solo quieren a otro que intente descrifrar cada verso que esconde mi mirada, otras manos paseándose por mis caderas.
Pero tranquilo, que no duermo sola, que comparto colchón y sábanas con la melancolía.
Cuando la gente se retira para siempre no dice adiós, y amor, no esperes el mío.
En qué momento se me acabaron las ganas de portales, de buses y estaciones. En qué puto momento empecé a tener más ganas de nada que de ti.
Te darás cuenta de que vivir no es lo mismo que sobrevivir. Te darás cuenta que nos has cambiado a mí y a la cordura por un poco de locura, sin darte cuenta de que amar bien es cosa de locos.
Algún día entenderás que la edad se mide en años, cuando se debería medir en hostias y caídas.
En fin, ¿Cuándo te darás cuenta de que las casualidades no existen y que lo de 'todo pasa por algo' no funciona si eres tú quien hace la acción?
Que mis ganas solo hablaban de ti, y ahora solo quieren a otro que intente descrifrar cada verso que esconde mi mirada, otras manos paseándose por mis caderas.
Pero tranquilo, que no duermo sola, que comparto colchón y sábanas con la melancolía.
Cuando la gente se retira para siempre no dice adiós, y amor, no esperes el mío.
Vivo con mi retirada, con no querer tenerte, con el 'estoy bien' en la mente. Mientras tanto te guardo un hueco en mi corazón, el de la inspiración.
