miércoles, 23 de mayo de 2012

No hay título que valga.

La que prefiere leer un libro a salir de fiesta, que sueña con lo que para los demás sería inalcanzable, que sabe mil y una canciones, pero aun no sabe como empezar la suya, que creció escuchando a Sabina en el asiento del copiloto. Que se cae y sonríe como si no hubiera razones para llorar esta noche de luna triste, que guarda secretos inconfesables que desearía contar. Aun le cuesta admitir que sin creer en el amor esta enamorada. A la que la rutina solo le recuerda a echar de menos y a reír sin ganas. Que una tarde de verano llegó aquí y ahora no sabe como irse ni como quedarse, que llegó odiando los laísmos y ahora se le escapan por todos los lados y que si tiene que elegir entre derecha o izquierda sin duda tirará recto. Suele perderse por lo menos una vez al mes con alguna duda existencial pero ella sonríe. Con una J tatuada en el corazón desde que nació. No le hables de sueños, que hace tiempo que tiene los suyos propios.
Y que sin duda, esta noche la luna esta triste y en la cabeza no tiene más que dudas y ahí esta, sonriendo.

martes, 22 de mayo de 2012

co-razones.

“Yo la quiero por muchas más razones que vosotros”
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas…
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
Pero además la he visto seria, ser ella misma,
y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas,
y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse.
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción…
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende,
el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un mínimo roce de mejilla.
Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte,
son algo con lo que ya cuento.
Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.
Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.
Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.
Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido
y en formato secreto.
Que me sé sus cicatrices,
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas,
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el numero de sus escalones,
y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.
Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.
Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de “Mira sí, un polvo es un polvo”,
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas
y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma.
Que razones tenemos todos.
Pero yo, muchas más que vosotros.
carlos salem

lunes, 21 de mayo de 2012

No me acostumbro a no tenerte, a perderte. Cada día que no te tengo es como cuando llega el invierno y piensas que no podrás acostumbrarte al frío, pero tarde o temprano lo harás. No creo que quiera acostumbrarme al frío de no tenerte.Y saber que algún día lo haré, duele. 
He tenido dos inviernos para soñarte, dos años. Te soñé una vez y fue suficiente. ¿Cómo quieres que me acostumbre si sueño que vuelves? 
Quiero abrir la puerta del salón, darte un beso y oírte decir '¿Cómo estás amante?' 

sábado, 12 de mayo de 2012

Y la J, nunca será coincidencia.

Cuando no hay luz, ni velas encendidas, aparece su sonrisa. Con ella todos mis contigotodo y a la mierda todos mis yonunca. Yo no hablo de cualquiera, que cualquiera no se puede comparar con él, que enamorarse de cualquiera nunca tendrá sentido.  Que cualquiera no te mira así, ni sonríe por ti. Que sí, que me he enamorado, pero de la única persona que podría hacerlo. 



Volver a soñar entre puntas.

No sé en que momento te das cuenta, pero lo haces.
Que has cambiado los autobuses de linea por los de largo recorrido. La ciudad por el campo, las puntas por el sofá y los libros. El todo por el nada y el miedo por la felicidad. Los paseos de cinco minutos por cuatro horas en autobús de Alsa. Y el cierzo, bueno, el cierzo siempre estará ahí el fin de semana.
Con lo que solías soñar ya no lo haces.
No sé en que momento te das cuenta de que darías la vida por volver soñar entre puntas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

A mi ángel, a mi sonrisa.

Queda un mes y para variar ya estoy echando de menos antes de que sea Junio, antes de que llegue el verano y todo lo cambie o no.
Por favor, recuerda la columna de colores donde nos encontramos , las pizarras que nos han visto reír, llorar y hasta dormir despiertas durante dos inviernos, todos los 'hola, te amo', y cada sonrisa, por favor nunca olvides una sonrisa. Y cuando lo recuerdes vuelve a sonreír porque si lo piensas con trece encontré a mi primer ángel y hoy con quince aun sigue conmigo. Mi ángel estas guardada en mi corazón, en el apartado de 'cuidado aquí están todas tus sonrisas, no las olvides' y te juro que así lo haré no te voy a olvidar nunca.
También sé que algún día estuve perdida y que no había otra manera de encontrarme, que contigo y como todo pasa por algo yo te doy las gracias, aunque no sean suficientes. No te olvides de que si te pierdes o te pierden estaré aquí a tu izquierda para seguir diciéndote 'hola, te amo'. Y si algún día no estoy a tu izquierda, mi ángel no te preocupes que solo tienes que pensarme.
Y lo más importante que yo, a diferencia de otros no he tenido que perderte ni una sola vez antes de saber que te he encontrado.
Con todo mi corazón y alma, te amo mi ángel, mi sonrisa. Te amo Sara.

Signo de Admiración - CAPMAN


''Vámonos, vámonos a pintar la ciudad de rojo, regalar 
sonrojos, quitar el cerrojo a esta puta prisión.
Vámonos, vámonos al ascensor parado, al vagón de metro,
 al mejor momento que encuentre el amor, vámonos.
Signo de admiración y cierro otra puerta y adiós decepción.
Signo de admiración y abro otra opción y entra la sangre 
y cierro otra fuerte que abres con la radiografía de mi corazón.
Joder, ¡y eso que me muero de ganas de poder conocerte!''

''Y en lugar de sonrisa una especie de mueca''

Justo entre la octava y la novena, más en la novena, entre Incompatibilidad de caracteres y Princesa, del CD Juez y parte, Sabina, del 1985. Cantaba Princesa y lo pensé 'llevo más de media vida (que no es mucho) cantando Sabina en el asiento del copiloto'. Justo cantaba ''¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte  hace apenas dos años?''  entonces se me pasaron por la cabeza todos los sueños que había tenido cuando era más niña, pensé en los que había cumplido. En los de ahora, en que siempre me sobren sueños. Incluso pensé como sería la primera vez que cante Sabina cuando sea yo quien conduzca. Pensé si el primer amor seguiría en mi vida y qué irónico porque nunca había creído en el amor, las veces que lo había visto había acabado en divorcio o por los suelos pero la cosa cambia cuando tienes los cojones de mirarle a la cara.
''Cuando eras la princesa de la boca de fresa, cuando tenías aún esa forma de hacerme daño.''  Prométeme que nunca nos vamos a hablar en pasado.
'Ahora es demasiado tarde, princesa búscate otro perro que te ladre, princesa''  me acordé de que siempre he querido decir esa frase a un hombre pero siendo una mujercita posiblemente, lo más cerca que esté de oír eso sería si me lo dijeran a mí y ya no sabía si reir o llorar. Mejor no haberlo pensado, demasiado tarde.
Yo es que pienso mucho y cuando es gracias a ti,  Sabina, sabe mejor.

jueves, 3 de mayo de 2012

Nos da tanto miedo que no escribimos en primera persona.

Y tú que siempre piensas que si nos perdemos sea entre sabanas tocando el cielo, no puedes evitar no tener miedo. Porque para caer del cielo al suelo siempre hay tiempo.
La felicidad nos da miedo, nos da miedo querer, nos da miedo que no nos quieran. Nos da tanto miedo que no escribimos en primera persona...