Y tú que siempre piensas que si nos perdemos sea entre sabanas tocando el cielo, no puedes evitar no tener miedo. Porque para caer del cielo al suelo siempre hay tiempo.
La felicidad nos da miedo, nos da miedo querer, nos da miedo que no nos quieran. Nos da tanto miedo que no escribimos en primera persona...
No hay comentarios:
Publicar un comentario