No sé en que momento te das cuenta, pero lo haces.
Que has cambiado los autobuses de linea por los de largo recorrido. La ciudad por el campo, las puntas por el sofá y los libros. El todo por el nada y el miedo por la felicidad. Los paseos de cinco minutos por cuatro horas en autobús de Alsa. Y el cierzo, bueno, el cierzo siempre estará ahí el fin de semana.
Con lo que solías soñar ya no lo haces.
No sé en que momento te das cuenta de que darías la vida por volver soñar entre puntas.
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